
Cuando alguien me pregunta qué tipo de piscina es la mejor, no dudo: el hormigón gunitado. Mi nombre es Carlos y llevo peleándome con el cemento toda la vida. Las piscinas de poliéster o de fibra están bien si tienes prisa y poco presupuesto, pero si quieres algo que hereden tus nietos, el hormigón es el rey. El gunitado es una técnica donde el hormigón se lanza a presión con una manguera contra las paredes de hierro de la piscina. Esto crea una cáscara continua, sin juntas, que es durísima y totalmente estanca. En Valencia, con el sol que tenemos y los movimientos del suelo, esta flexibilidad estructural es lo que evita que la piscina se parta como una cáscara de huevo.
Construir una piscina de hormigón gunitado requiere mano de obra especializada. No vale con cualquier albañil que sepa poner ladrillos. Hay que saber proyectar el hormigón con la mezcla exacta para que no queden bolsas de aire. Si quedan burbujas dentro de la pared, ahí es donde empezarán los problemas de filtraciones en el futuro. Además, el hormigón nos permite hacer la piscina de la forma que quieras. ¿Quieres una escalera romana? Se hace. ¿Quieres un banco para sentarte dentro del agua? Se hace. No estás limitado a un molde de fábrica que viene en un camión. La libertad de diseño es total, y eso es algo que mis clientes valoran mucho cuando quieren aprovechar al máximo un jardín con formas irregulares.
- Versatilidad total: Podemos adaptarnos a cualquier espacio, por difícil que sea el acceso o la forma del terreno.
- Resistencia superior: El hormigón proyectado aguanta mucho mejor los empujes del terreno que cualquier otro material.
- Variedad de acabados: Desde el clásico gresite azul hasta piedras naturales o porcelánicos modernos que imitan la arena de la playa.
- Fácil reparación: Si después de 20 años quieres cambiar el aspecto, solo tienes que cambiar el revestimiento. La estructura seguirá perfecta.
- Valor añadido: Una casa con una piscina de obra bien hecha vale mucho más en el mercado inmobiliario de Valencia.
# #
| NOTA TÉCNICA |
El curado del hormigón es el paso que más se saltan los chapuzas. Una vez gunitada la piscina, hay que regar las paredes con agua varias veces al día durante al menos una semana, especialmente con el calor de Valencia. Si el hormigón se seca demasiado rápido, aparecen microfisuras. La paciencia en esta fase es lo que diferencia a un profesional de un aficionado.
# #
Mucha gente se asusta con el precio inicial, pero yo siempre les digo que echen cuentas a largo plazo. Una piscina de obra no se deforma, no se decolora con el sol de la misma forma que el plástico y permite usar sistemas de limpieza automáticos más eficientes. Además, el revestimiento de gresite que ponemos pieza a pieza es mucho más higiénico y fácil de limpiar que las superficies porosas. En mi taller no hacemos «piscinas baratas», hacemos piscinas que no dan problemas. Si lo que buscas es calidad y que no te duela la cabeza cada vez que mires el nivel del agua, el hormigón es tu mejor aliado. Es una inversión seria, pero el primer chapuzón en una piscina que sabes que está bien construida, sabe mucho mejor.